
Todos tuvimos una infancia. Todos disfrutamos nuestra estancia en ella, y he escuchado repetidas veces (me incluyo en esto) el deseo de volver a ser niños, sin responsabilidades, sin muchas decisiones que tomar, etc.
Como niños, somos recién humanos en formación, lo que implica que a pesar de todo lo infantil y dulce que puede resultar ser niño, a pesar de todo eso, SÍ tenemos sentimientos “adultos”. Sí experimentamos sensaciones como cualquier humano, como nuestros pares más maduros y (supuestamente) sabios. ¡Que tire una piedra el que jamás sintió rabia, un enojo incapacitante hacia sus hermanos o padres, o soledad, o que nadie lo tomaba en cuenta! Usando la repetida frase, ¡que levante las manos!, quién nunca sintió ganas de arrancar de casa, de correr a lugares lejanos en ese momento que nos hería en lo profundo de nuestro pequeño ser o peor aún, de situaciones constantes que nos aquejaban. No estoy diciendo que la infancia apeste, ni nada parecido. La infancia es y será recordada como el paraíso de nuestra imaginación reinante, de nuestro potencial siendo explorado a máximos niveles, de luces, colores y seres que lo habitaban conforme nuestra voluntad los permitía existir. Es esto, ni más ni menos, lo que intenta abarcar la película Where The Wild Things Are, y déjenme decirles que logra adaptar cada aspecto de la infancia y de madurar en ella de forma maravillosa y sutil, en gran parte por la profundidad de su personaje principal, Max, quien nos revela de una forma enternecedora, gozosa y, a veces, brutal, qué es sentirse niño, en un mundo dominado por adultas formas de vivir y pensar.
La película es de esas que te lleva por un abanico de sensaciones, y no te deja respirar, pero a diferencias de éxitos intelectuales como Inception o The Social Network, en vez de hacer explotar tu cabeza, hará explotar tu corazón. Por lo menos, el mío lo hizo añicos. Aún no sé si en un buen sentido o no, pues ayer cuando termine de verla, sentía demasiadas cosas al unísono. Pero un pensamiento resaltaba sobre cualquier otro, y era que había encontrado una película especial, esencial y 100% personal. Y es así, como finalizó este mini-review, diciendo que me enamoré de esta peli, y que difícilmente encontraré pronto una película tan íntima y cercana al núcleo de lo que somos como humanos, especialmente en una época tan relevante para mi y para muchos más: la infancia.
NOTA: 10 de 10. Absoluto favorito personal.
Recomendación 1: Ver esta peli solos. Creo que en grupo, con mucha facilidad se puede perder la magia y la intimidad que trata de representar la película.
Recomendación 2: Si lo suyo es la lógica, y lo tangible, es muy probable que no la disfruten. Les recomendaría, en ese caso, no verla. Si creen que aún pueden disfrutarla, PORFA veanla.
Para mas info: http://www.imdb.com/title/tt0386117/
Saludos!!









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